La mochila de emergencia

Si eres un survivalista con experiencia tienes que tener ya hecha tu mochila de emergencia, por lo que en este aspecto poco te puedo aportar que seguro no hayas contemplado tú ya.

Quizás hacer hincapié en la necesidad de llevar en un USB o en una carpeta plastificada copia (u original)  de los documentos más importantes, pues nunca se sabe cuándo se van a necesitar. Algunos preppers sustituirán el dinero en efectivo por oro o metales preciosos, pero sólo aquellos que creen en un colapso de la civilización o financiero no se sentirán seguros llevando un fajo de billetes, al resto, les vale.

Una mochila de emergencia para ti o para tu familia es algo que siempre deberías tener en casa si crees que hay algún riesgo de que tengas que salir corriendo por alguna catástrofe, estallido de violencia o por necesidad de cualquier otro tipo.

Por supuesto, la mayoría de nosotros verá esto como un excelso de celo o una curiosidad, pero para los survivalistas y los aficionados a la supervivencia, es un “must”. Algo que es imprescindible tener.

Agua para varios días, alimentos no perecederos (en latas o raciones de previsión, otro día hablaremos de cómo completar el almacén de un refugio de supervivencia), una linterna, una radio a pilas, y recambios de pilas para todas ellas. Material para hacer fuego, una navaja multiusos (del Ejército Suizo si eres un sibarita y sabes que la calidad no tiene precio en esto de la supervivencia), un botiquín, pastillas potabilizadoras, ropa de recambio, un silbato…al final, además de estos básicos, lo que puedas creer que vas a necesitar (alguna herramienta o cinta adhesiva, por ejemplo), dependerá de que te sea cómo llevarla en largas caminatas.

Por ese motivo aconsejaría que además de tenerla preparada, hagas salidas con ella a cuestas para acostumbrarte. Y, por supuesto, si tienes mujer e hijos, que ellos tengan sus propias mochilas y practiquen contigo en estas salidas.

Esto te servirá, además, para conocer las rutas de escape a pie de tu ciudad o barrio, algo recomendable también si te inicias en esto del survivalismo.

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Infografías con consejos para completar una mochila de emergencia (en el pie de cada una vienen los créditos):

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Comparte el jabón

Vale, el título es un poco tendencioso, aquí no vamos a hablar de compartir jabón ni ducha, pero sí de un pequeño gesto que puede ayudarnos en nuestra búsqueda de la independencia financiera:

No comprar más jabón, obtenerlo de alguien que lo fabrique.

Todos conocemos a alguien que fabrica jabón de forma artesanal, pero normalmente no nos hemos atrevido a probarlo.

Pensad si podéis encontrar la forma de llegar a un acuerdo con él para intercambiar servicios, él os proporciona jabón y gel (del que normalmente se pueden reutilizar los recipientes para tener un impacto menor en el medio ambiente), y vosotros podéis proporcionarle otro producto o servicio.

Quizás hasta podáis colaborar con él en su “negocio” y ayudarle.

Es importante que vuestro proveedor sepa lo que hace, que le dé calidad a su producto, porque recordad que se trata de mejorar nuestro nivel de vida, o de, al menos, mantenerlo sin tener que gastar tanto dinero en ello.

Bueno, es un pequeño gesto que ayudará a vuestra economía, y, si lo hacéis bien, al medio ambiente.

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Nota: también puedes probar a hacerlo tú, hay muchos tutoriales de cómo hacerlo, pero yo recomiendo que hagamos aquellas cosas que nos gusten y que se nos da bien. Lo que hagamos, si podemos, debemos hacerlo con buena calidad y poniéndole pasión. Nuestro objetivo es ser felices y libres, no cambiar una vida triste y agobiada por otra sin pasión.

Ser autosuficiente

Dejemos claro lo primero que en este post no hablo de independencia ni de libertad financieras. Estamos en un escalón más abajo de estos dos niveles dentro de la pirámide o la matriz de la Riqueza.

 

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Hoy vamos a hablar de ser autosuficiente.

En este nivel vamos a combinar ideas provenientes del survivalismo (la supervivencia) y del prosumismo, para lograr que nosotros y nuestras familias seamos independientes de los vaivenes de la economía, los empleos y la política.

Para ello, nos centraremos en conseguir cubrir de forma autónoma las necesidades básicas de nuestra familia.

Bien, lo primero que vamos a necesitar es, obviamente, un terreno amplio donde desarrollar nuestra actividad con el fin de lograr la autosuficiencia. algunos autores recomiendan el libro Manual práctico de la vida autosuficiente de John Seymour, pero hemos de pensar que este libro ha sido ideado para unas condiciones específicas determinadas, las propias de climas más fríos y húmedos, y que en España, por ejemplo, muchas de esas técnicas no darían resultados adecuados. Es, sin embargo, una buena lectura para inspirarnos a lo que debemos lograr. 

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He de decir que el hecho de tener un terreno no es imprescindible para lograr la autosuficiencia. Mediante prosumismo e intercambio se pueden lograr grandes avances en este ámbito en una ciudad, estableciendo acuerdos con comercios y con agricultores locales para conseguir cierto nivel de autosuficiencia (entendida esta vez como la capacidad de vivir sin tener que acudir a comprar), sin tener que poseer un huerto, una granja ni un generador de energía propios.

De eso hablaremos otro día, pues nuestra capacidad de generar alianzas, redes y conexiones con actores productivos es una parte fundamental de la creación de riqueza libre, y por lo tanto, un peldaño en el camino de la libertad financiera.

Hoy, como hemos dicho, nos vamos a limitar a los básico. Un buen terreno, donde podamos diseñar nuestro propio sistema autosuficiente, con las herramientas, mecanismos y subsistemas necesarios para la autosuficiencia.

Recordad que los mayores expertos en survivalismo recomiendan cubrir cuatro niveles:

  • Agua y comida
  • Seguridad
  • Energía
  • Refugio

A estos elementos yo añadiría un quinto, el ocio.

Evidentemente damos por sentado que en este nuestro refugio (también otro día hablaremos de los diferentes tipos de refugios que existen desde el punto de vista del survivalismo) tendremos una casa confortable, con un techo en el que guarecernos, cama, cocina, y lo básico para vivir, por lo que el punto del refugio ya estaría cubierto.

Por supuesto, una buena valla y un sistema de alarma o de cámaras de vigilancia redundarían en la seguridad, pero aquí no estamos para guarecernos de un apocalipsis zombie o del fin del mundo (hablaremos otro día de los prepers y el survivalismo per sé), sino para lograr una autosuficiencia dentro de la Sociedad, por lo que cosas como armas, vehículos de escape, etc. están de más. Una buena valla y algún sistema pasivo será más que suficiente para mantener alejados a los amantes del hurto.

El tercer paso que debemos dar es abastecer de energía nuestro terreno y nuestra casa. Para ello, las energías renovables son la mejor opción, aunque un generador de gasoil es algo mucho más versátil, pero a la larga, más caro.

En muchos lugares, incluida la España de la Meseta, de Levante y del Sur, es posible alcanzar un coste por kWh de menos de tres o cuatro céntimos (sobre todo si lo instalas tú), lo que unido a una batería de almacenamiento llevaría el coste a menos de cinco céntimos de euro por kWh. Este precio es menor del que se paga por la compra de la energía del carbón o el gas, y eso, sin incluir los costes de peaje, comisiones y demás cargos que aparecen en la factura. No sólo habrás amortizado la inversión en unos años, sino que gracias a la batería tendrás luz día y noche la práctica totalidad de los días del año (para los pocos días que no, un generador ayudaría, pero eso sólo si queremos ser completamente autosuficientes, no pasa nada por estar conectados a la red para los días demasiado lluviosos, e incluso se puede verter el exceso de energía de algunos días a la red).

Por supuesto, una chimenea para madera, o una pequeña caldera de biomasa para quemar desechos nos ayudará a cubrir esos picos igualmente.

Bien, ya tenemos un techo, energía y cierta seguridad.

Ahora queremos dar de comer a nuestra familia.

Lo primero que debemos hacer es garantizarnos el agua para la casa, y para tener un huerto. Un sistema de recogida de agua de lluvia nos ayudará una buena parte del año, así como un aprovechamiento mediante reciclaje y depuración de las aguas grises (lavabo y ducha), o incluso un sistema de reciclaje completo. Existen alternativas de reciclaje mediante plantas y compostaje que garantizar que todo el agua que usemos termina limpia y filtrada de forma natural en nuestro huerto.

También sería de gran ayuda disponer de un pozo en la finca, aunque con la sobreexplotación agrícola de los acuíferos esto es cada vez más complicado, pues estamos desecando los grandes acuíferos que necesitaríamos para casos de emergencia.

Con ese agua podemos alimentar nuestro huerto, el cual deberemos planificarlo con detalle y cuidado para que cubra nuestras principales necesidades a lo largo de todo el año, con bancales alternos de hortalizas y verduras, algún frutal, tubérculos y hierbas.

Yo recomiendo también tener un sistema de cultivo de setas, la empresa Resetea vende packs para realizar varias cosechas de setas, y no debería ser difícil replicar lo mismo en un rincón oscuro y húmedo pegado a nuestro muro, por ejemplo, al menos en otoño y primavera.

También sería aconsejable tener un pequeño invernadero casero con el que extender la temporada de hortalizas.

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O mejor incluso, poner en la parte trasera de la finca un contenedor de transportes viejo y experimentar con la agricultura hidropónica, que requiere mucha menos agua y pesticidas (recordad que se trata de ser autosuficientes) que la agricultura tradicional, y además, nos ayudaría a emplear los picos de luz de nuestro sistema de generación renovable.

No se me ocurre nada mejor que aprovechar los largos y calurosos días de verano para cultivar una deliciosa cosecha de fresas, tomates y lechugas convirtiendo lo que de otra forma sería calor sobre nuestro tejado o sobre el suelo, en una cena exquisita.

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Por supuesto, puedes incluso atreverte a mantener algunos pequeños animales de granja, para conseguir huevos o leche (carne ni lo menciono porque para mí esos animales serían como de la familia).

Lo sé, es complejo, y sólo uno de cada ¿cien? ¿mil? de nosotros puede disponer de las condiciones necesarias para hacer algo así, y tal vez sólo uno de cada cien de ellos tenga la voluntad para llevarlo a cabo, pero no importa, se pueden desarrollar versiones menos avanzadas de estas ideas desde cualquier lugar. Poniendo paneles solares en el tejado de tu actual casa, teniendo un huerto en la terraza, o colaborando con un huerto urbano, etc.

Y ya que de colaborar va la cosa, me gustaría indicar que existe una forma de ampliar la autosuficiencia de forma exponencial. Creando redes colaborativas y de trueque. Sí, ya sé que he dicho que escribiré próximamente, pero quiero recalcar que establecer vínculos de confianza con gente de tu entorno, con los que intercambias bienes y servicios producidos por ti o tu familia, es una forma mejor de lograr la independencia que buscamos en este blog.

Cambiar unos huevos por herramientas u otras cosas que necesitéis, por ejemplo. O puedes incluso hacer queso, o pan, e intercambiarlos por consumiciones gratis en el bar del pueblo, o por sesiones de cuentacuentos. Las posibilidades sólo están limitadas por la imaginación de la familia y de la red. Dejo este punto aquí, otro día extenderé mucho más este concepto para que veáis las posibilidades de crear redes incluso aunque no se apara garantizar la supervivencia y la autosuficiencia mutuas, sino la prosperidad de la comunidad.

No quería irme sin mencionar mi último punto, el ocio.

Garantizarte el ocio gratuito es un paso más no sólo para alcanzar la autosuficiencia, sino para mejorar tu nivel de vida.

Puedes, por supuesto, volcarte en los libros, en tener una buena filmografía, en escribir, juegos de mesa o carta, o incluso de ordenador o consola, en lo que desees. Pero yo querría añadir una opción personal y menos conocida, los juegos de rol.

Un juego de rol es quizás la forma de ocio que más horas de diversión rinde por cada euro invertido. Con una inversión de veinte o treinta euros una familia puede jugar todas las noches durante años sin llegar a aburrirse. Existen numerosos juegos de rol, por lo que la temática a elegir puede ser variada y al gusto de cada uno (para niños, de terror, ambientados en los 80s, de fantasía, de universos conocidos como Juego de  Tronos, Star Trek, La Guerra de las Galaxias, el Señor de los anillos, Hora de aventuras, etc.)…y lo que es más, podéis disponer de numerosos juegos gratuitos por internet, así como de material, y de juegos de segunda mano super baratos.

Cerca de mi casa venden tres juegos hoy mismo, de segunda mano pero en perfecto estado, por menos de 18 euros. Un juego de rol completo a todo color por seis euros, que te permitirá jugar durante un año a ti y a toda tu familia, estrechando lazos, ayudando a tus hijos a desarrollar habilidades sociales, a hablar en público, a colaborar.

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Bueno, es sólo una idea que merece la pena ser desarrollada en un artículo más extenso en otro momento.

Por hoy, ya he robado demasiado tiempo (recuerda que el tiempo es oro, para trabajar por tu libertad, para disfrutar con tu familia o amigos o para que te relajes leyendo o haciendo lo que te guste), espero que te haya dado ideas y que puedas aprovechar algo de esto para mejorar tu vida.

 

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Agua en casa

Si vives en una ciudad y se produce cualquier desastre, te va a ser muy difícil encontrar agua, el elemento más básico de la supervivencia.

Sin ella no puedes vivir más de tres días, si no hace demasiado calor, así que más te vale tener agua potable a mano si ocurre cualquier desgracia.

Este post está dirigido a los preppers y survivalistas, pero también a todos los demás. Recordad que desastres como el del Katrina dejaron a decenas de miles de personas sin los suministros básicos de una ciudad, y que incluso gobiernos como el de Alemania recomiendan que se tengan suministros básicos para casos de catástrofes.

Una inundación, un gran incendio, un terremoto o incluso un ataque cibernético pueden dejar una ciudad sin servicios básicos como la distribución de alimentos, agua, medicinas, etc. En muchas zonas la guerra es un riesgo cada vez mayor a medida que la incertidumbre geopolítica aumenta los conflictos, y en otras, el cambio climático nos amenaza con graves períodos de sequía y con lluvias torrenciales al mismo tiempo.

Por lo tanto, nunca está demás tener preparada una pequeña cantidad de agua para subsistir unos días.

Una casa con dos personas, que necesite agua para diez días, necesitaría al menos 40-50 litros de agua. Para un mes, pues entre 120 y 150 litros para beber, y algo más para el aseo básico.

Yo recomendaría tener al menos para una semana, y debe ser agua potable y a ser posible sin abrir. El agua de grifo puede valer también, pero tendremos que tener los medios para tratarla si con el paso del tiempo se vuelve no potable, o sólo la podremos usar para fregar y para el retrete.

Tanto si eres survivalista como si no, piensa que tomar este tipo de medidas hará nuestras ciudades más resilientes y que estemos más preparados en caso de catástrofe, además de aumentan nuestra independencia.

Piénsalo, y piensa si el seguir estos consejos (puedes encontrar miles en las redes) te ayudarán a cumplir tu Plan.

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Digitaliza, pero ten copias…la vida al filo

La digitalización de tus documentos y de los productos es una de las claves del minimalismo. Poseer lo menos posible, y lo que posees que ocupe el menor espacio posible tienen mucho que ver con el boom del mundo digital.

Ahora, si quieres ver una peli o una serie no necesitas comprar el DVD, ni siquiera necesitas comprar el archivo digital, puedes, simplemente, pagar una suscripción de 8 euros al mes, y tendrás cientos de ellas que disfrutar. Si quieres una en concreto, puedes ir a alguno de los videoclubs online y alquilarla por 4-5 euros.

Lo mismo ocurre con los libros, si quieres leer un libro, su versión digital costará unos 10 euros o menos, y eso ahorrará espacio, dinero y el tiempo de ir a por él.

Si quiero hacer un viaje corto en coche puedo tirar de alguna aplicación, y si es largo, alquilarlo igualmente.

Y si extendemos este principio a todo aquello que quepa dentro de nuestro móvil, tableta o televisión inteligente.

Todo muy minimalista.

Pero si te preocupa también la independencia deberías plantearte esta visión desde otro punto de vista.

¿Qué ocurre con esos servicios cuando su proveedor decide cerrarlos?

Hemos visto dos ejemplos de ello bastante recientes. Google + y la tienda de libros de Microsoft.

En ambos casos la multinacional ha decidido que el servicio no le era rentable y ha decidido cerrarlo. En el primer caso te dejan descargarte un archivo con tu información, y en el segundo te reembolsarán el importe pagado.

Pero en ambos casos perderás el acceso a algo que habías comprado, con tiempo, o con dinero.

Sí, recuperas tu dinero, y sí, puedes tratar de buscar algo en tu archivo…pero en ambos casos has perdido el acceso completo a aquello que valorabas…eres mucho menos independiente.

Un tercer caso es la pérdida por parte de MySpace de los archivos de millones de usuarios por un error en una migración de servidores (curioso que tengamos tantos problemas con las migraciones, que se caiga Facebook y Whassap, que se pierdan los archivos musicales de millones de personas y miles de creativos, uno diría que esto de la migración de servidores es una excusa muy socorrida).

Sea como sea, si tu objetivo es ser independiente, tienes una tarea adicional a las que tienen los minimalistas puros y duros, tienes que asegurarte de que aquello que valoras, de que aquello que compras, no será eliminado cuando al ejecutivo de turno se le ocurra reducir costes y cerrar servicios.

Porque ése es el gran problema que plantea la famosa Nube.

Todo es mucho más accesible, desde tus archivos a sistemas de consulta, redes sociales, inteligencia artificial, capacidad de computación. Pero cuando se nos corta el acceso, o cuando se cae, o cuando el servicio desaparece lo perdemos todo. Imaginad que Amazon cierra, por lo que sea, porque Jeff Bezos decide ir irse a Titán y declarar la guerra al Marte de Elon Musk, para lo que necesita recursos y se lleva todo Amazon con él.

No sólo perderíamos acceso a Amazon Prime Video, a los libros del Kindle que no tengamos descargados (ya una vez los borró y tuvo que rectificar) y a todas sus aplicaciones, como nuestro asistente de voz…es que también se perdería acceso a todos los servicios que usan Amazon Web Services.

Se caerían cosas como Netflix, adiós a tus películas, Spotify y Shazam, adiós a tu música, Airbnb, goodbye a tus vacaciones rápidas y baratas, Pinterest, fuera tableros, Lyft, etc. etc.  etc. Pero tranquilos, instituciones como la NASA y la CIA también quedarían desconectadas.

Entendéis el peligro que es fiarse sólo de la Nube para disponer de nuestros bienes y servicios digitales.

Porque son miles las empresas que dependen de la nube de Amazon, y si a esas añadimos las nuevas de Google y la de Microsoft, entonces casi toda la economía digital depende de tres o cuatro compañías.

Por eso es tan importante para ser independiente que nos aseguremos de tener acceso a todo ello. Para eso, se está popularizando el término computación en el filo (Edge), que consiste en no centralizar la computación en un servidor remoto, sino realizar parte de los cálculos en el ordenador o móvil local. O el blockchain, que intenta descentralizar de una autoridad central cosas como el dinero, los contratos, etc.

Tú tienes la responsabilidad de salvaguardar tu propia información y tus propios servicios. Creando tu propia computación al filo, o al menos, guardando copia local de lo que te sea importante.

Pero de eso, hablaremos otro día.

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