Comparte el jabón

Vale, el título es un poco tendencioso, aquí no vamos a hablar de compartir jabón ni ducha, pero sí de un pequeño gesto que puede ayudarnos en nuestra búsqueda de la independencia financiera:

No comprar más jabón, obtenerlo de alguien que lo fabrique.

Todos conocemos a alguien que fabrica jabón de forma artesanal, pero normalmente no nos hemos atrevido a probarlo.

Pensad si podéis encontrar la forma de llegar a un acuerdo con él para intercambiar servicios, él os proporciona jabón y gel (del que normalmente se pueden reutilizar los recipientes para tener un impacto menor en el medio ambiente), y vosotros podéis proporcionarle otro producto o servicio.

Quizás hasta podáis colaborar con él en su “negocio” y ayudarle.

Es importante que vuestro proveedor sepa lo que hace, que le dé calidad a su producto, porque recordad que se trata de mejorar nuestro nivel de vida, o de, al menos, mantenerlo sin tener que gastar tanto dinero en ello.

Bueno, es un pequeño gesto que ayudará a vuestra economía, y, si lo hacéis bien, al medio ambiente.

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Nota: también puedes probar a hacerlo tú, hay muchos tutoriales de cómo hacerlo, pero yo recomiendo que hagamos aquellas cosas que nos gusten y que se nos da bien. Lo que hagamos, si podemos, debemos hacerlo con buena calidad y poniéndole pasión. Nuestro objetivo es ser felices y libres, no cambiar una vida triste y agobiada por otra sin pasión.

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Crear tu propio Ocio

Una de las mayores partidas de nuestro presupuesto, del de cualquier familia de un país desarrollado, es el ocio.

Gastamos cantidades ingentes de dinero en salir a cenar o de copas, en ir al cine, en comprar juegos, en suscripciones a operadoras de internet, televisiones y móviles para ver series, partidos de fútbol, etc. Compramos libros, películas, juegos de ordenador, viajes…cada mes empleamos una buena parte de nuestro dinero en esta partida.

Por supuesto, pagar por ocio no es la mejor manera de ahorrar para conseguir la independencia financiera, ni para ser autosuficiente, así que hoy quiero proponeros una alternativa.

Cread vuestro propio Ocio.

A lo largo de mi vida he conocido a múltiples personas que han creado sus propios juegos de tablero o de rol. En alguna ocasión os he hablado del potencial del rol para mantener a un grupo de amigos o a una familia ocupados durante años con una simple inversión 10 euros.

Conozco a gente que ha creado sus propios juegos de rol y de tablero. Sí, esos que están tan de moda. es más, esa gente, en su afán porque su creación se viese, los ha compartido, muchas veces con un acabado profesional, lo que ha derivado en que muchos de ellos se han comercializado.

E incluso, y quizás sean los menos, pero sí que son un buen puñado de ellos, han derivado en editoriales independientes que han permitido a sus promotores dedicarse a lo que les gusta.

Vosotros podéis hacerlo. Cread ese juego que siempre quisisteis encontrar y que nadie ha hecho, no sólo os proporcionará meses de diversión el hacerlo, sino que cuando esté terminado podréis disfrutarlo durante mucho tiempo, e incluso comercializarlo. En la actualidad la única diferencia entre publicar un juego, o un libro, y no hacerlo es sólo la voluntad, pues con las modernas técnicas de edición y las nuevas tecnologías puede hacerlo cualquiera.

Y si lo compartes libremente, o lo editas para sacar un dinero, harás que mucha otra gente se beneficie, y entrarás a formar parte de una comunidad de creadores y jugadores/lectores que ha creado material para que disfrutéis sin tener que gastar un céntimo lo que nos quede de vida.

Existen cientos, no exagero, de juegos gratuitos que puedes descargar por internet y con una calidad inmensa. Existen clubes a los que puedes unirte gratuitamente, y un mercado de segunda mano muy barato por si quieres ampliar las posibilidades del juego sin apenas inversión.

No necesitas gastar 100 euros por cabeza (quien los tenga) cada fin de semana con tu grupo de amigos, unas pizzas caseras y un juego propio (o gratuito, o de segunda mano por 10 euros si lo prefieres, o nuevo por 30 euros) y tendrás asegurada diversión para todo este fin de semana y los siguientes.

Así que te animo a que construyas tu propio juego, que lo mimes y lo cuides, y luego, que lo compartas con la comunidad.

 

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Coste de la energía solar para la autosuficiencia

Ayer hablábamos sobre cómo ser autosuficiente, y hoy quería incidir en este asunto calculando el coste y la rentabilidad que tiene una instalación solar.

Lo primero que hay que decir es que, a día de hoy, la energía solar es ya la opción más barata para instalar en casi cualquier lugar de España y del mundo.

Si queréis, podéis leer este informe de IRENA (the International Renewable Energy Agency) donde se explica cómo se han reducido los costes de instalación de energías renovables, incluyendo la Solar fotovoltaica, que en un año ha caído un 13% en sus costes de instalación. Ojo, en menos de diez años los costes han caído un 80%, lo que en 2009 costaba 75.000 euros ahora te sale por 15.000 euros.

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Gráfico con la composición por países del coste por kilowatio (no está España, pero calculad que esté entre Francia y Alemania, con un rendimiento mucho mayor, claro)

Adicionalmente a esto, debemos añadir que las tensiones internacionales provocadas por los Estados Unidos van a tirar del precio del petróleo hacia arriba (al día que escribo esto ya ha subido un 5% respecto a los días antes de su enfrentamiento verbal con Irán). Esto hará, por supuesto, a la energía solar más competitiva.

Bien, olvidémonos de las tensiones internacionales, nuestro objetivo es hacer inmune a nuestra familia de los vaivenes económicos y financieros, de políticas radicales y alocadas y de tiempos adversos, y por eso queremos instalar unos buenos paneles solares para no tener que volver a pagar electricidad en mucho tiempo.

Para ello lo primero que necesitamos es un lugar donde ponerlos, claro. Si vives en un bloque de vecinos como la mayoría de nosotros, bueno, tendrás que llegar a un acuerdo con la comunidad y el beneficio será algo compartido entre todos, pero gracias a la derogación del impuesto al sol la cosa no es tan complicada como antes.

Ojo, hay trabas todavía a superar, no pienses que va a ser un camino de rosas, y por ello sería bueno que te dejases aconsejar sobre el terreno por un profesional. Y no, no soy yo ni me estoy ofreciendo, no saco nada de esto. Busca a alguien bueno de tu barrio que te ayude, incluso quizás puedas ofrecerle algo a cambio si consigues impulsar la economía colaborativa en tu barrio. Recuerda que parte de nuestro plan consiste en lograr que buena parte de los servicios y productos que produzcamos y consumamos de forma libre provengan del intercambio, así que es un buen lugar de por donde empezar.

Podrías optar por las famosas, aunque escasas, tejas fotovoltaicas de SolarCity, las cuales proporcionarán energía sin apenas molestia a los vecinos y sin impacto estético.

O en caso de no lograr un acuerdo con los vecinos, quizás te interesaría invertir en un parque solar que te proporcione beneficios directos (electricidad) o indirectos (dinero para pagar esa electricidad). Es una ironía gozosa tener parte de un parque eléctrico que te pague la luz que consumes y todavía te deje algo de beneficio a final de mes. Aquí te recomiendo nuevamente que te pongas en manos de profesionales, yo he vivido de primera mano lo complejo que es este mercado y toda ayuda es poca.

Por supuesto, si vives en un chalet o en una finca, o tienes un terreno donde vas a construir un refugio autosuficiente, como decíamos ayer, la cosa es mucho más simple. Buena parte de los costes de permisos y las trabas burocráticas se han simplificado, lo que reducirá este tipo de costes, y por supuesto, el terreno en el tejado o en suelo no será un problema si lo organizas bien.

Respecto a los costes, bueno, un chalet o una vivienda aislada requiere más energía para calentarse o refrigerarse que un piso, tiene más superficie de fuga, por lo que el coste de los paneles será mayor. Vamos a suponer unos 13 kW de potencia para una vivienbda unifamiliar con un buen consumo, pero un buen aislamiento también. El coste para esto, incluyendo la instalación, está entre 12.000 y 15.000 euros (sin subvenciones). Aquí explican el proceso mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, de ahí que siempre incida en la importancia de contar con ayuda profesional.

Y esto, por supuesto, incluye el precio de la instalación y puesta en marcha, algo que podrías ahorrar mediante un acuerdo de intercambio con quién te lo haga.

Adicionalmente a esto debemos añadir a nuestra instalación una batería de almacenamiento para poder disponer del exceso de energía diurna en las horas de oscuridad. Por suerte, los costes de las mismas se están reduciendo incluso más rápidamente que el de los paneles. De hecho, Tesla, propietaria de SolarCity, ha prometido que para este año tendremos baterías con un coste de menos de 100 dólares por kWh para sus coches, y el que viene para sus packs. A estos precios, los coches eléctricos serán competitivos en precio con los de combustión, sin ninguna ayuda, y nuestra instalación será mucho más barata. Calcula unos 6.500 euros de coste.

En total, por unos 20.000 euros, puedes disponer de energía eléctrica casi todo el año a cualquier hora gracias a la batería, por lo que apenas tendrás que tirar de la red eléctrica en todo el año, o hacerlo mínimamente en los días nublados o en los que tengas picos de energía (mucho frío o calor).

No voy a entrar aquí en que parte de esa producción pueda venderse, porque es un tema complicado, pero está bien que conozcas que existe esa posibilidad para compensar parte de la factura eléctrica si alguna vez necesitas tirar de la conexión de red.

Por supuesto que va a ser complicado independizarte de la red, a día de hoy, pero incluso en el caso de que no quieras asumir una inversión tan grande, te decidas por una menor y te tengas que conectar a menudo a la red, tu instalación te permitirá ahorrar parte de la electricidad que consumes (hasta un 40%).

Los cálculos para este tipo de instalaciones parciales indican que toda la instalación se paga con los ahorros en unos 8 años, y que los paneles duran unos 25. Eso quiere decir que incluso si no logramos la autosuficiencia, resulta ser una buena inversión para lograr la independencia financiera.

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Ser autosuficiente

Dejemos claro lo primero que en este post no hablo de independencia ni de libertad financieras. Estamos en un escalón más abajo de estos dos niveles dentro de la pirámide o la matriz de la Riqueza.

 

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Hoy vamos a hablar de ser autosuficiente.

En este nivel vamos a combinar ideas provenientes del survivalismo (la supervivencia) y del prosumismo, para lograr que nosotros y nuestras familias seamos independientes de los vaivenes de la economía, los empleos y la política.

Para ello, nos centraremos en conseguir cubrir de forma autónoma las necesidades básicas de nuestra familia.

Bien, lo primero que vamos a necesitar es, obviamente, un terreno amplio donde desarrollar nuestra actividad con el fin de lograr la autosuficiencia. algunos autores recomiendan el libro Manual práctico de la vida autosuficiente de John Seymour, pero hemos de pensar que este libro ha sido ideado para unas condiciones específicas determinadas, las propias de climas más fríos y húmedos, y que en España, por ejemplo, muchas de esas técnicas no darían resultados adecuados. Es, sin embargo, una buena lectura para inspirarnos a lo que debemos lograr. 

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He de decir que el hecho de tener un terreno no es imprescindible para lograr la autosuficiencia. Mediante prosumismo e intercambio se pueden lograr grandes avances en este ámbito en una ciudad, estableciendo acuerdos con comercios y con agricultores locales para conseguir cierto nivel de autosuficiencia (entendida esta vez como la capacidad de vivir sin tener que acudir a comprar), sin tener que poseer un huerto, una granja ni un generador de energía propios.

De eso hablaremos otro día, pues nuestra capacidad de generar alianzas, redes y conexiones con actores productivos es una parte fundamental de la creación de riqueza libre, y por lo tanto, un peldaño en el camino de la libertad financiera.

Hoy, como hemos dicho, nos vamos a limitar a los básico. Un buen terreno, donde podamos diseñar nuestro propio sistema autosuficiente, con las herramientas, mecanismos y subsistemas necesarios para la autosuficiencia.

Recordad que los mayores expertos en survivalismo recomiendan cubrir cuatro niveles:

  • Agua y comida
  • Seguridad
  • Energía
  • Refugio

A estos elementos yo añadiría un quinto, el ocio.

Evidentemente damos por sentado que en este nuestro refugio (también otro día hablaremos de los diferentes tipos de refugios que existen desde el punto de vista del survivalismo) tendremos una casa confortable, con un techo en el que guarecernos, cama, cocina, y lo básico para vivir, por lo que el punto del refugio ya estaría cubierto.

Por supuesto, una buena valla y un sistema de alarma o de cámaras de vigilancia redundarían en la seguridad, pero aquí no estamos para guarecernos de un apocalipsis zombie o del fin del mundo (hablaremos otro día de los prepers y el survivalismo per sé), sino para lograr una autosuficiencia dentro de la Sociedad, por lo que cosas como armas, vehículos de escape, etc. están de más. Una buena valla y algún sistema pasivo será más que suficiente para mantener alejados a los amantes del hurto.

El tercer paso que debemos dar es abastecer de energía nuestro terreno y nuestra casa. Para ello, las energías renovables son la mejor opción, aunque un generador de gasoil es algo mucho más versátil, pero a la larga, más caro.

En muchos lugares, incluida la España de la Meseta, de Levante y del Sur, es posible alcanzar un coste por kWh de menos de tres o cuatro céntimos (sobre todo si lo instalas tú), lo que unido a una batería de almacenamiento llevaría el coste a menos de cinco céntimos de euro por kWh. Este precio es menor del que se paga por la compra de la energía del carbón o el gas, y eso, sin incluir los costes de peaje, comisiones y demás cargos que aparecen en la factura. No sólo habrás amortizado la inversión en unos años, sino que gracias a la batería tendrás luz día y noche la práctica totalidad de los días del año (para los pocos días que no, un generador ayudaría, pero eso sólo si queremos ser completamente autosuficientes, no pasa nada por estar conectados a la red para los días demasiado lluviosos, e incluso se puede verter el exceso de energía de algunos días a la red).

Por supuesto, una chimenea para madera, o una pequeña caldera de biomasa para quemar desechos nos ayudará a cubrir esos picos igualmente.

Bien, ya tenemos un techo, energía y cierta seguridad.

Ahora queremos dar de comer a nuestra familia.

Lo primero que debemos hacer es garantizarnos el agua para la casa, y para tener un huerto. Un sistema de recogida de agua de lluvia nos ayudará una buena parte del año, así como un aprovechamiento mediante reciclaje y depuración de las aguas grises (lavabo y ducha), o incluso un sistema de reciclaje completo. Existen alternativas de reciclaje mediante plantas y compostaje que garantizar que todo el agua que usemos termina limpia y filtrada de forma natural en nuestro huerto.

También sería de gran ayuda disponer de un pozo en la finca, aunque con la sobreexplotación agrícola de los acuíferos esto es cada vez más complicado, pues estamos desecando los grandes acuíferos que necesitaríamos para casos de emergencia.

Con ese agua podemos alimentar nuestro huerto, el cual deberemos planificarlo con detalle y cuidado para que cubra nuestras principales necesidades a lo largo de todo el año, con bancales alternos de hortalizas y verduras, algún frutal, tubérculos y hierbas.

Yo recomiendo también tener un sistema de cultivo de setas, la empresa Resetea vende packs para realizar varias cosechas de setas, y no debería ser difícil replicar lo mismo en un rincón oscuro y húmedo pegado a nuestro muro, por ejemplo, al menos en otoño y primavera.

También sería aconsejable tener un pequeño invernadero casero con el que extender la temporada de hortalizas.

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O mejor incluso, poner en la parte trasera de la finca un contenedor de transportes viejo y experimentar con la agricultura hidropónica, que requiere mucha menos agua y pesticidas (recordad que se trata de ser autosuficientes) que la agricultura tradicional, y además, nos ayudaría a emplear los picos de luz de nuestro sistema de generación renovable.

No se me ocurre nada mejor que aprovechar los largos y calurosos días de verano para cultivar una deliciosa cosecha de fresas, tomates y lechugas convirtiendo lo que de otra forma sería calor sobre nuestro tejado o sobre el suelo, en una cena exquisita.

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Por supuesto, puedes incluso atreverte a mantener algunos pequeños animales de granja, para conseguir huevos o leche (carne ni lo menciono porque para mí esos animales serían como de la familia).

Lo sé, es complejo, y sólo uno de cada ¿cien? ¿mil? de nosotros puede disponer de las condiciones necesarias para hacer algo así, y tal vez sólo uno de cada cien de ellos tenga la voluntad para llevarlo a cabo, pero no importa, se pueden desarrollar versiones menos avanzadas de estas ideas desde cualquier lugar. Poniendo paneles solares en el tejado de tu actual casa, teniendo un huerto en la terraza, o colaborando con un huerto urbano, etc.

Y ya que de colaborar va la cosa, me gustaría indicar que existe una forma de ampliar la autosuficiencia de forma exponencial. Creando redes colaborativas y de trueque. Sí, ya sé que he dicho que escribiré próximamente, pero quiero recalcar que establecer vínculos de confianza con gente de tu entorno, con los que intercambias bienes y servicios producidos por ti o tu familia, es una forma mejor de lograr la independencia que buscamos en este blog.

Cambiar unos huevos por herramientas u otras cosas que necesitéis, por ejemplo. O puedes incluso hacer queso, o pan, e intercambiarlos por consumiciones gratis en el bar del pueblo, o por sesiones de cuentacuentos. Las posibilidades sólo están limitadas por la imaginación de la familia y de la red. Dejo este punto aquí, otro día extenderé mucho más este concepto para que veáis las posibilidades de crear redes incluso aunque no se apara garantizar la supervivencia y la autosuficiencia mutuas, sino la prosperidad de la comunidad.

No quería irme sin mencionar mi último punto, el ocio.

Garantizarte el ocio gratuito es un paso más no sólo para alcanzar la autosuficiencia, sino para mejorar tu nivel de vida.

Puedes, por supuesto, volcarte en los libros, en tener una buena filmografía, en escribir, juegos de mesa o carta, o incluso de ordenador o consola, en lo que desees. Pero yo querría añadir una opción personal y menos conocida, los juegos de rol.

Un juego de rol es quizás la forma de ocio que más horas de diversión rinde por cada euro invertido. Con una inversión de veinte o treinta euros una familia puede jugar todas las noches durante años sin llegar a aburrirse. Existen numerosos juegos de rol, por lo que la temática a elegir puede ser variada y al gusto de cada uno (para niños, de terror, ambientados en los 80s, de fantasía, de universos conocidos como Juego de  Tronos, Star Trek, La Guerra de las Galaxias, el Señor de los anillos, Hora de aventuras, etc.)…y lo que es más, podéis disponer de numerosos juegos gratuitos por internet, así como de material, y de juegos de segunda mano super baratos.

Cerca de mi casa venden tres juegos hoy mismo, de segunda mano pero en perfecto estado, por menos de 18 euros. Un juego de rol completo a todo color por seis euros, que te permitirá jugar durante un año a ti y a toda tu familia, estrechando lazos, ayudando a tus hijos a desarrollar habilidades sociales, a hablar en público, a colaborar.

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Bueno, es sólo una idea que merece la pena ser desarrollada en un artículo más extenso en otro momento.

Por hoy, ya he robado demasiado tiempo (recuerda que el tiempo es oro, para trabajar por tu libertad, para disfrutar con tu familia o amigos o para que te relajes leyendo o haciendo lo que te guste), espero que te haya dado ideas y que puedas aprovechar algo de esto para mejorar tu vida.

 

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Digitaliza, pero ten copias…la vida al filo

La digitalización de tus documentos y de los productos es una de las claves del minimalismo. Poseer lo menos posible, y lo que posees que ocupe el menor espacio posible tienen mucho que ver con el boom del mundo digital.

Ahora, si quieres ver una peli o una serie no necesitas comprar el DVD, ni siquiera necesitas comprar el archivo digital, puedes, simplemente, pagar una suscripción de 8 euros al mes, y tendrás cientos de ellas que disfrutar. Si quieres una en concreto, puedes ir a alguno de los videoclubs online y alquilarla por 4-5 euros.

Lo mismo ocurre con los libros, si quieres leer un libro, su versión digital costará unos 10 euros o menos, y eso ahorrará espacio, dinero y el tiempo de ir a por él.

Si quiero hacer un viaje corto en coche puedo tirar de alguna aplicación, y si es largo, alquilarlo igualmente.

Y si extendemos este principio a todo aquello que quepa dentro de nuestro móvil, tableta o televisión inteligente.

Todo muy minimalista.

Pero si te preocupa también la independencia deberías plantearte esta visión desde otro punto de vista.

¿Qué ocurre con esos servicios cuando su proveedor decide cerrarlos?

Hemos visto dos ejemplos de ello bastante recientes. Google + y la tienda de libros de Microsoft.

En ambos casos la multinacional ha decidido que el servicio no le era rentable y ha decidido cerrarlo. En el primer caso te dejan descargarte un archivo con tu información, y en el segundo te reembolsarán el importe pagado.

Pero en ambos casos perderás el acceso a algo que habías comprado, con tiempo, o con dinero.

Sí, recuperas tu dinero, y sí, puedes tratar de buscar algo en tu archivo…pero en ambos casos has perdido el acceso completo a aquello que valorabas…eres mucho menos independiente.

Un tercer caso es la pérdida por parte de MySpace de los archivos de millones de usuarios por un error en una migración de servidores (curioso que tengamos tantos problemas con las migraciones, que se caiga Facebook y Whassap, que se pierdan los archivos musicales de millones de personas y miles de creativos, uno diría que esto de la migración de servidores es una excusa muy socorrida).

Sea como sea, si tu objetivo es ser independiente, tienes una tarea adicional a las que tienen los minimalistas puros y duros, tienes que asegurarte de que aquello que valoras, de que aquello que compras, no será eliminado cuando al ejecutivo de turno se le ocurra reducir costes y cerrar servicios.

Porque ése es el gran problema que plantea la famosa Nube.

Todo es mucho más accesible, desde tus archivos a sistemas de consulta, redes sociales, inteligencia artificial, capacidad de computación. Pero cuando se nos corta el acceso, o cuando se cae, o cuando el servicio desaparece lo perdemos todo. Imaginad que Amazon cierra, por lo que sea, porque Jeff Bezos decide ir irse a Titán y declarar la guerra al Marte de Elon Musk, para lo que necesita recursos y se lleva todo Amazon con él.

No sólo perderíamos acceso a Amazon Prime Video, a los libros del Kindle que no tengamos descargados (ya una vez los borró y tuvo que rectificar) y a todas sus aplicaciones, como nuestro asistente de voz…es que también se perdería acceso a todos los servicios que usan Amazon Web Services.

Se caerían cosas como Netflix, adiós a tus películas, Spotify y Shazam, adiós a tu música, Airbnb, goodbye a tus vacaciones rápidas y baratas, Pinterest, fuera tableros, Lyft, etc. etc.  etc. Pero tranquilos, instituciones como la NASA y la CIA también quedarían desconectadas.

Entendéis el peligro que es fiarse sólo de la Nube para disponer de nuestros bienes y servicios digitales.

Porque son miles las empresas que dependen de la nube de Amazon, y si a esas añadimos las nuevas de Google y la de Microsoft, entonces casi toda la economía digital depende de tres o cuatro compañías.

Por eso es tan importante para ser independiente que nos aseguremos de tener acceso a todo ello. Para eso, se está popularizando el término computación en el filo (Edge), que consiste en no centralizar la computación en un servidor remoto, sino realizar parte de los cálculos en el ordenador o móvil local. O el blockchain, que intenta descentralizar de una autoridad central cosas como el dinero, los contratos, etc.

Tú tienes la responsabilidad de salvaguardar tu propia información y tus propios servicios. Creando tu propia computación al filo, o al menos, guardando copia local de lo que te sea importante.

Pero de eso, hablaremos otro día.

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