Algo pasa cuando gente tan diferente y con objetivos tan dispares recomienda lo mismo.

Gurús del GTD (la metodología de la productividad ideada por David Allen), expertos en minimalismo, buscadores de la independencia financiera y el retiro temprano, ecologistas y muchos otros tipos de persona, recomiendan reducir el consumo de noticias y de contenidos.

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Yo no estoy diciendo que cierres tu cuenta de HBO, o de Netflix, o de Spotify, o de Mobistar, o de la que tengas (o de varias de ellas). Tampoco estoy diciendo que te recluyas y no escuches las noticias nunca. Pero sí te recomendaría que redujeses el consumo de todo ello.

Puedes ver las noticias una sola vez al día (en tu móvil o en la tele), o si tu trabajo te lo permite, incluso menos…una vez por semana de malos augurios, políticos rencorosos, desastres personales y predicciones catastróficas es más que suficiente…si te interesan estos temas, lee un libro, o selecciona un medio que con rigor, y limítate a él. Piensa que tanta información y tanto click para acá y para allá está limitando no sólo tu capacidad de atención, sino tu capacidad de razonamiento.

“Un asteroide golpeará la Tierra la semana que viene”, habrás leído ese titular innumerables veces. Y cuando entras, ves que el asteroide va a pasar a una distancia mayor que la que separa la Tierra de la Luna. Has caído en la trampa de periodistas (o medios) que sólo buscan de ti una cosa, que pinches y leas un artículo para venderte una publicidad, que a su vez sólo quiere venderte otras cosas. Todo el sistema es así, no les importa que estés bien informado.

Este mismo blog, por el que no recibo ningún ingreso ni por publicidad, ni en ningún otro concepto, te bombardeará con publicidad, porque está inmerso en un sistema que no sabe funcionar de otra manera para mantenerse en funcionamiento. Y ojo, estamos hablando de un blog sin ánimo de lucro, en una plataforma gratuita, de una organización sin ánimo de lucro. Y aún así, no puede escapar de un sistema que sólo busca una cosa de ti. Tu atención, para que pinches, y compres lo que sea (productos, servicios, ideas).

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Por eso deberías limitar la información que consumes, y el contenido.

Una poderosa idea que escuché una vez es “genera tanto contenido como el que consumas”. Eso quiere decir que si consumes una hora de contenido, entonces deberías generar un podcast, o un video, de una hora. O escribir 6.000 palabras en un blog o del libro que estás escribiendo.

No hace falta ser tan drástico. Realmente basta con que reduzcas un poco el consumo de noticias (de malas noticias, porque no verás muchas buenas noticias en los diarios ni en la televisión, una vez más, lo malo atrae más que lo bueno, y esto se tarta de captar tu atención, nada más.) y del contenido que ves.

El tiempo que liberes, podrás dedicarlo a tu propio proyecto, a tu familia, a ser feliz. Si lo consigues, habrás logrado  tres beneficios en uno.

El primero, habrás conseguido liberarte de malas noticias, cabreos y cosas intrascendentes que te repiten una y otra vez de forma machacona. Ese tiempo podrás dedicarlo a informarte mejor con libros, seleccionando bien tus fuentes, o como quieras, pero de forma que tú controles todo el proceso.

También mejorarás tu capacidad de atención y razonamiento. Seleccionando los medios y el análisis en profundidad por encima de los buscaclick o los que te enganchan con frases que prometen una revelación inmediata a la vuelta de publicidad, mejorarás tu capacidad de pensar, deducir y prestar atención.

Y como tercer beneficio, habrás logrado dedicar más tiempo a aquello que de verdad importa. Pasarás más tiempo de calidad con tu familia, avanzarás en tu libro, o en ese negocio que estás siempre pensando en montar, o podrás dedicarte a conseguir los objetivos de libertad y felicidad que promovemos en este blog…lo que quieras. Pero sea lo que sea, será lo que tú quieres, y no lo que quieren diseñadores de contenidos, publicistas y periodistas que se han vendido al marketing de contenidos en lugar de informar.

Reduce tu consumo de contenidos y de noticias, y tu vida mejorará.

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Nota: y esto vale por supuesto también para las redes sociales, el gran mal que nos absorbe una buena parte del tiempo. Todos, yo el primero, deberíamos forjar las herramientas de carácter y voluntad necesarios para resistirnos a los cantos de lo que Jerome Lanier llama “servidores-sirena” de las redes sociales.

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